Querida dama, ¡Te extendemos una cordial invitación a participar en esta hermosa convención preparada especialmente para ti! Será un tiempo de restauración, fortalecimiento de la fe y renovación espiritual, para seguir sirviendo con amor a Dios, a tu familia y a tu iglesia.

No faltes — Dios tiene algo especial para ti.
“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador...”
Juan 15:1-11